
TRADUCCIÓN AL ESPAÑOL:
“Podría hablar aquí de la importancia del ritmo y de las canciones en la práctica de la capoeira, en cuanto que los fundamentos rítmicos son vitales en la preservación del ritual y la tradición, en cuanto es fundamental para la identidad de nuestro arte que continuemos tocando nuestros instrumentos y cantando las canciones que hacemos y las que heredamos de los capoeristas que nos precedieron. Sólamente que, hoy en día, creo que la mayoría de las personas que practican capoeira ya saben eso. Encuentro que ningún capoerista de verdad, por más que sea un recien iniciado desconozca o esté en desacuerdo con el hecho de que el ritmo es el “alma de la capoeira”. Me gustaría hablar de sentimiento y con sentimiento, porque estoy seguro de que existen cosas que no basta con comprenderlas… No basta, por ejemplo, que aprendamos que una ladainha debe ser escuchada con respeto porque lo mande así la tradición; es necesario que ella [la ladainha] toque alguna tecla en nuestra alma, que la piel se vuelva carne de gallina, que la voluntad de agacharse al pie del berimbau sea fuerte, que tengamos, en ese momento, la grandeza de nuestra arte popular. Tal vez que pase eso sea muy difícil, principalmente a través de palabras. Tal vez apenas podamos participar en la roda, cantando y comulgando con los otros al son del berimbau”
“Podría hablar aquí de la importancia del ritmo y de las canciones en la práctica de la capoeira, en cuanto que los fundamentos rítmicos son vitales en la preservación del ritual y la tradición, en cuanto es fundamental para la identidad de nuestro arte que continuemos tocando nuestros instrumentos y cantando las canciones que hacemos y las que heredamos de los capoeristas que nos precedieron. Sólamente que, hoy en día, creo que la mayoría de las personas que practican capoeira ya saben eso. Encuentro que ningún capoerista de verdad, por más que sea un recien iniciado desconozca o esté en desacuerdo con el hecho de que el ritmo es el “alma de la capoeira”. Me gustaría hablar de sentimiento y con sentimiento, porque estoy seguro de que existen cosas que no basta con comprenderlas… No basta, por ejemplo, que aprendamos que una ladainha debe ser escuchada con respeto porque lo mande así la tradición; es necesario que ella [la ladainha] toque alguna tecla en nuestra alma, que la piel se vuelva carne de gallina, que la voluntad de agacharse al pie del berimbau sea fuerte, que tengamos, en ese momento, la grandeza de nuestra arte popular. Tal vez que pase eso sea muy difícil, principalmente a través de palabras. Tal vez apenas podamos participar en la roda, cantando y comulgando con los otros al son del berimbau”